Pareciera que las fuertes lluvias de la tarde del martes dos de abril no solo afectaron a la población y árboles de La Sucursal del Cielo, sino que también causaron estragos en los jugadores del América que en juego disputado por la fecha trece del rentado nacional, cayeron por tres goles a uno frente a La Equidad.

En el San Fernandino se dieron cita los oncenos para deleitar al poco público que pudo asistir al escenario deportivo; todos tenían en su cabeza asegurados los tres puntos que le permitirían asegurarse en lo más alto de la tabla a “Los Diablos Rojos”, pero la sorpresa la dio el onceno bogotano que en minuto veintisiete, tras jugada por el costado derecho de Armando Vargas que tras la floja respuesta de la zaga americana logro levantar el balón para que Matias Mier lo cabeceara y concretara el primer tanto.

El primer tiempo no fue bueno para los rojos, se notó descoordinado, con muy poco orden en el cuarteto posterior. Los errores en la marca, en las salidas desde la puerta y el buen futbol escasearon, algo que no sucedía en América desde la otra estrepitosa caída, frente al Envigado en condición de visita.

Hace mucho no se veía un equipo tan falto de ideas, contundencia y tranquilidad, reflejo de ello, se evidenció en el segundo gol de La Equidad, tras feo error de Marlon Torres, que al tratar de brindar salida por el centro con Pedro Franco, entrega un balón mal, el cual es aprovechado por el goleador Carlos Peralta definiendo de manera práctica y contundente, ocasionando el disgusto y pesar en el banquillo y tribuna americana.

Al iniciar el segundo tiempo, en el minuto cincuenta y cuatro, nuevamente Peralta, esta vez en contra golpe, encuentra mal parada la defensa americana y con hábil movimiento de cadera, deja sin juego a los pocos defensas y al arquero Cadavid, para sentenciar el partido con un tres a cero.

No se puede negar que los jugadores rojos, buscaron hacer la diferencia y tratar de remontar tan abultado y vergonzoso resultado, pero la ansiedad y el desorden nunca podrán brindar réditos en el futbol y en la vida; como recompensa, al minuto sesenta y nueve, Jeison Medina logro el descuento que logró ilusionar a la hinchada roja, pero que por ese mismo desorden no se logró concretar.

Me quedo con la frase expresada por el estratega americano en rueda de prensa, «no salí corriendo a Buga de milagro, un equipo mío no puede perder así».

Camilo Cuellar Guerrero – Periodista – Economista – MBA Mercadeo