Cristina Varela Bonilla

Cristina Varela, es una mujer de 28 años, nació el 28 de junio de 1990 en la ciudad de Cali, es hija de Jairo Varela y Gloria Bonilla. Vivió en Miami, allí cursó sus estudios de secundaria en un colegio público, posteriormente concluyó su bachillerato en el colegio Los Cañaverales. Manifiesta ser una persona muy sensible, hecho que confirmó al ser entrevistada, a pesar de que en ocasiones parezca un poco tosca, superficial y que no trata de ahondar en las cosas.

Nació en una muy buena época laboral del maestro Jairo Varela y de su mamá, juntos construyeron lo que es el Grupo Niche. Desde muy pequeña comenzó a viajar y eso forjó su personalidad y su pasión por conocer nuevas culturas. A los 4 años y gracias a la influencia de su papá se interesó por aprender a hablar inglés, él no lo hablaba muy bien pero siempre generó en ella esa inquietud. Recuerda que él casi no leía libros, pero siempre tenía a la mano el diccionario Español – Inglés y que juntos veían películas en ese idioma, los dibujos animados se los hacia ver en inglés.

Cristina adora el modo de vida americano, es una apasionada de los deportes, le gustan las artes plásticas, las artes visuales, las nuevas tecnologías y los nuevos recursos que son herramientas para desarrollar lo artístico, lo conceptual y lo abstracto del ser humano. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad Javeriana, afirma que en esa época le gustaba mucho, ahora no tanto y que estudió esa carrera quizás por tener la vena de su abuela Teresa Martínez de Varela, quien fue la primera gobernadora encargada del Chocó. su papá estaba muy orgulloso de que su niña se formara profesionalmente, dice que esa formación le ha servido muchísimo a través de la parte cultural, no ejerciendo la política desde los partidos, ni desde una posición ideológica en específico, su ideología es educativa y cultural.

Su padre siempre quiso o la influenció para que estudiara piano, más según sus propias palabras, ella era muy rebelde para ese instrumento, el piano requiere mucha disciplina. Eso fue cuando tenía 8 años de edad, en este momento, 20 años después, ha descubierto que la música si es lo suyo y que es lo que desea hacer. Quiere proponer a sus hermanos cosas nuevas para el grupo, lo que desea en términos musicales desde su humilde posición para seguir adelante. Es una convencida de que hay que seguir produciendo música para cautivar nuevos públicos, cautivar a la juventud.

Su papá tuvo cinco hijos con cinco mujeres diferentes, la mayor es Yanila, siguen Juan Miguel, Maria Alice, Cristina y Camila. Hacen parte de Niche en este momento la mamá de Yanila, Yanila, quien desde la edad de 24 años labora con el Grupo Niche como su Booking Manager, Juan Miguel es el Road Manager, el que viaja con el grupo, Alice es la gerente general, la encargada de la parte administrativa y contable en Colombia, Cristina es la subgerente, su hermana Camila está estudiando en Buenos Aires, por esa razón no se ha vinculado aún al equipo de trabajo en la parte operacional.

Reconoce a los músicos como esa familia extendida, son muy importantes para sus hermanos y para ella, tienen una relación muy armónica y bonita, se preocupa porque estén bien remunerados y contentos con su trabajo. Agradece el amor de la gente hacia la figura de su padre, es consciente que ese amor el que lo está convirtiendo en una leyenda y que propicia que su imagen siga viva a través de su legado musical.

Gestora del museo en homenaje a su padre desde el 9 de diciembre del 2014, lo vislumbra como el museo es la Caleñidad, la imagen de lo que representa Cali Pachanguero ante el mundo, sueña con hacerlo un museo interactivo. Esta es la niña consentida de uno de los músicos más grandes que ha dado nuestro país, una mujer que ve imposible de describir el cariño tan grande que los unió y que siente que él todavía está a su lado, que no la desampara, que guía sus pasos de una manera quizás sobrenatural. Reconoce que el tiempo en la cárcel de su padre fue culpa del momento histórico de la ciudad, donde el narcotráfico había permeado todos los sectores de la sociedad. Recuerda que a él le encantaba chupar paleta, que después de la cárcel mostró gusto por el baloncesto y el tenis y que de las ligas europeas de fútbol le agradaba el Real Madrid.

Cristina Varela tiene como su canción favorita a Gotas de lluvia, composición que surge según su criterio en una época donde ella era más consciente, más exactamente el año de 1994, al morir su papá alimentó su espíritu escuchando Anamile cuando en el estribillo dice no llores mi niña, no llores más, considera que es como si él le estuviese hablando. Miserable donde su nombre se escucha, ¿Por qué se hincho la barriguita de Cristina?  Faltó un pañuelo también le gusta, porque es una historia bastante divertida entre sus padres. Tiene el mismo miedo a volar que acompañaba a su padre, le encanta el Sancocho y la chuleta de cerdo, a veces los mariscos, la sopa de queso, plato de origen chocoano, dice que su papá le echaba queso a todo, a las lentejas, a los frijoles, baila bien más confiesa estar oxidada, le gusta mucho el Hip Hop y toda la música Salsa, desde la Romántica hasta el Guateque.

Fotografía: Cortesía  Grupo Niche.

Redacción: Alejandro Salazar Jiménez.